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Sobre el agua, encontrar una fuente y actuar ¡ya…!



La cómoda posición de mirar el calentamiento global como fuente de desastres en otras zonas del mundo, ha impedido que veamos venir lo que ya tenemos bajo nuestros pies.  

En el sitio web del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible hoy esta visible un texto que, bajo el título: Impacto del Cambio Climático en Colombia y en el apartado: Vulnerabilidad de los Recursos Hídricos, advierte: “Se verá una disminución en las coberturas de los glaciares con efectos negativos sobre la disponibilidad de agua para aquellas poblaciones que dependen de estos sistemas. Los nevados del Ruiz, Santa Isabel, y Tolima son fuente de agua de los ríos que abastecen los acueductos de las cabeceras municipales de Chinchiná, Palestina, Manizales, Santa Rosa de Cabal, Pereira, Armenia e Ibagué.”  

También, la revista Semana, en enero del año pasado, 2020, bajo el título: Colombia se derrite, informó: “En menos de diez años desaparecerá la nieve en el volcán nevado de Santa Isabel, que marca la frontera entre los departamentos de Risaralda, Tolima y Caldas. Así lo estiman los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). De los 27,8 kilómetros cuadrados que lo conformaban en 1850, solo sobreviven 0,63, distribuidos en ocho pequeños pedazos de hielo cenizo y nieve que poco a poco se derriten.”  

Y subraya; “En Colombia no existe una política pública para conservar los glaciares, y los esfuerzos que realizan entidades como el IDEAM y Parques Nacionales Naturales de Colombia parecen insuficientes ante el vertiginoso deterioro que vienen sufriendo.”  

Antes, en 2019, el IDEAM había dicho del volcán nevado de Santa Isabel: “De acuerdo con datos producto de monitoreo directo del IDEAM sobre este glaciar se estima que, de continuar al mismo ritmo de retroceso, el declive total de este nevado tomaría apenas una década. En caso de presentarse en los próximos años un fenómeno climático extremo tipo “El Niño”, indudablemente se acelerará su extinción ya que la ausencia de nubosidad (menor precipitación de nieve) y mayor radiación solar que caracteriza a este evento, impacta seriamente a los glaciares.”  

También agregó: “Adicionalmente, el glaciar Santa Isabel, por ser el nevado de menor altitud en Colombia, es el que presenta un mayor desequilibrio en su balance de masa, característica que se hace evidente en el rápido deshielo que actualmente presenta. Sus glaciares alcanzan en promedio los 4700 msnm en su límite inferior.”  

Y describió así la red hídrica que se origina en esa montaña: “discurre hacia el flanco occidental sobre los municipios de Villamaría (departamento de Caldas), Santa Rosa de Cabal y Pereira (departamento de Risaralda) a través de los ríos Claro, Otún y Campoalegre, tributarios del río Cauca. Hacia el flanco oriental el volcán alimenta los ríos Totarito, Azul y Mozul, pasando por los municipios de Murillo y Santa Isabel (departamento de Tolima), que hacen parte de la gran cuenca del río Magdalena.”  

Ya en 2018, el entonces ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Ricardo José Lozano, en la presentación del avance del Informe Nacional de Aguas había hecho la misma advertencia: “El glaciar de Santa Isabel, ubicado entre los departamentos de Risaralda, Caldas y Tolima, podría desaparecer dentro de diez años”, calificó esa situación como "una de las grandes preocupaciones" de su cartera y atribuyó al calentamiento de las aguas del Pacífico y al fenómeno de El Niño, la aceleración del fenómeno.  

Cabe recordar que cuando Lozano estuvo al frente del IDEAM, en 2013, hizo advertencias en el mismo sentido. En el documento Glaciares de Colombia: más que montañas con hielo, aseguró: “Hemos perdido en 30 años – en Colombia- el 57% de nuestra masa glaciar, debido al cambio climático, (…).   

De continuar la tendencia actual de pérdida glaciar, se estima que en cerca de 30 años ya no existirían nevados en el país” y subrayó: “los análisis demuestran que estos ecosistemas pierden entre 3% y 5% de su área cada año.”  

Sobre el glacial del Nevado de Santa Isabel dijo: “Ocupa el 5 lugar en el país -en volumen de nieve- con 4%, equivalente a 1.8 Km2. En el periodo analizado – 30 años- perdió 26 Km2. Tiene jurisdicción en Villamaría (Caldas), Santa Rosa de Cabal y Pereira (Risaralda), Murillo y Santa Isabel (Tolima). Fue el que más perdió en términos porcentuales, pues su pérdida alcanzó 94%.  

En esta advertencia, de hace ocho años, el porcentaje de pérdida indicaba que al Santa Isabel solo le quedaba el 6% de su extensión original, razón suficiente para encender las alarmas en toda su zona de influencia, pero, salvo pequeñas acciones puntuales, no se concertó ningún plan integral de rescate o conservación.  

Solo hasta agosto del año anterior, 2020, el Parque Nacional Natural Los Nevados, que incluye al Nevado de Santa Isabel y las partes altas de sus redes hídricas, fue declarado sujeto especial de derechos para su protección, recuperación y conservación con enfoque integral, por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué, que, además, ordenó la formación de un cuerpo colegiado, integrado con representantes de los entes oficiales incluidos en la acción popular que obtuvo la declaración.   

Ese cuerpo tenía cinco meses para trazar un plan conjunto de recuperación, manejo, mantenimiento y conservación del Parque Nacional Natural de los Nevados, mediante la realización de acciones concretas, consignadas con cronograma, nombre de los responsables para la implementación de cada una de ellas y el detalle de los compromisos a corto, mediano y largo plazo.  

 

Además, ordenó a los gobiernos accionados, nacional, departamentales y municipales, incluir en sus Planes de Desarrollo e Inversiones, las partidas presupuestales necesarias para financiar el Plan Conjunto de Recuperación, Manejo, Mantenimiento y Conservación del Parque Nacional Natural de los Nevados.  

Cuando se produjo la orden Tribunal, en 2020, los Planes de Desarrollo ya estaban aprobados y en marcha y en el tiempo transcurrido desde entonces, con la atención centrada en la pandemia, no se ha conocido de ningún ajuste de esos planes, tendiente a cumplir con la orden, ni tampoco de partidas asignadas en los presupuestos de 2021.  

De otro lado, Luis Ceballos, subdirector de ecosistemas del IDEAM y glaciólogo – el único del país- había conceptuado, según la revista Semana, que el daño ya estaba hecho y que es muy difícil echar para atrás estos procesos. “Nuestros glaciares son muy bajos y por eso detener su derretimiento es muy complejo, porque un glaciar se alimenta de nieve. En Colombia cada vez hay menos precipitaciones de este tipo y eso hace que se registre un desequilibrio”.  

En lo que tiene que ver, concretamente,  con el agua de nuestra región, debemos anotar que en el Informe Nacional de Aguas, de 2014, aludido atrás, el Índice de presión hídrica a los ecosistemas -IPHE-, que mide la competencia entre suelos de protección y suelos con aprovechamientos humanos; fue calificado como “crítico”, para los departamentos de Risaralda, Quindío y Tolima; calificación que denota una clara competencia entre el uso del suelo vinculado al sector agropecuario y las áreas de protección asociadas a ecosistemas estratégicos en las cuencas en esos departamentos, que son las receptoras de las aguas que fluyen por la red hídrica del Santa Isabel.  

En el sector sur occidental del Nevado de Santa Isabel, nacen las quebradas El Boquerón y La Alsacia, que alimentan la laguna del Otún, a través de drenaje subterráneo y que, junto a Bagaseca y La Leona, que también se originan en el Santa Isabel, dan origen al rio Otún.  

En el documento Análisis Multitemporal del Glaciar del Volcán Nevado de Santa Isabel (…), el especialista Geomática, Ing. Julián Alejandro Bartolo Moscoso, hace otra advertencia: “Si no se controla el derretimiento de los glaciares, como consecuencia habrá escasez de agua dulce, disminución de áreas habitables, aumento de suelo desnudo y reducción en la densidad poblacional de especies animales, (…)”   

Por su parte, los Geógrafos Alejandro Llinás Tamayo y Félix Ignacio Meneses Arias, durante el séptimo encuentro de investigadores del Grupo de Trabajo Nieves y Hielos de América Latina del PHI- UNESCO, presentaron el estudio El Retroceso Glaciar del Volcán Nevado Santa Isabel  y su Incidencia Hídrica en la Ciudad De Pereira, en él indican que el caudal inicial del río Otún se compone de dos aportes de agua principales: la precipitación, ya sea de agua o nieve, y el fenómeno de ablación o deshielo del flanco suroccidental del glaciar del Nevado de Santa Isabel.  

Estos dos documentos señalan, con contundencia, que el abastecimiento de agua para los acueductos de nuestra zona será afectado por la inminente desaparición de los glaciales de Santa Isabel, sin que pueda precisarse en qué proporción.  

También conviene anotar que el sistema de humedales del Otún, que hace parte la cuenca de ese rio y por ellos de su red hídrica, fue declarado humedal de importancia internacional por la Convención RAMSAR, firmada por Colombia, que es un acuerdo internacional que promueve la conservación y el uso racional de los humedales y es el único tratado mundial que se centra en un único ecosistema. Sin embargo, no está claro el avance en el compromiso de conservarlos.  

Lo dicho atrás, compone el siguiente escenario:   

• El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible está advirtiendo que la desaparición de los glaciales colombianos tendrá efectos negativos sobre la disponibilidad de agua para aquellas poblaciones que dependen de sus redes hídricas, pues de ellas abastecen sus acueductos varias ciudades y poblaciones, entre ellas Santa Rosa de Cabal y Pereira y agregamos a Dosquebradas, que se surte de los acueductos de las dos ciudades anteriores.  

• Desde 2013 científicos y autoridades ambientales han previsto que la nieve glaciar del Nevado Santa Isabel desaparecerá por completo antes del año 2030, es decir que, en el mejor de los casos, solo le quedarían nueve años de existencia.   

• Aunque un fallo judicial del Tribunal Superior de Ibagué, ordena la puesta en marcha de un Plan Conjunto de Recuperación Integral del Parque de los Nevados, Luis Ceballos, el único glaciólogo del país, había conceptuado que el daño ya está hecho y que es muy difícil revertir el proceso de deshielo.  

• En centro del problema tenemos la amenaza de mediano plazo, que se cierne sobre los municipios Santa Rosa, Dosquebradas y Pereira, de ver, por lo menos, disminuida, su oferta de agua potable.  

Ante esa inminencia, la comunidad y sus autoridades, de todas las jerarquías, que hemos desperdiciado el tiempo mientras las advertencias se han sucedido, solo tenemos un camino: encontrar una fuente alternativa de agua potable y actuar ya.  


Fuente de  Imágenes:   https://blog.redbus.co/


Fecha: 21 de Abril de 2021
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