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Brechas de género en Ciencia, Tecnología e Innovación en América Latina y el Caribe


Ciencia, tecnología e innovación (CTI) son tres palabras femeninas en el idioma español. Pero hoy en día son también tres áreas clave en las cuales las mujeres latinoamericanas siguen enfrentando numerosos obstáculos para su plena participación. Aunque la situación ha ido mejorando en la región, siguen existiendo muchas brechas de género en las áreas científicas y tecnológicas, tanto en el acceso de las mujeres a estas profesiones, así como en el progreso a lo largo de sus carreras. ¿Pero, cuáles son y cuán son grandes estas brechas? 

 

Desafortunadamente son pocos los datos e indicadores disponibles para responder a estas preguntas y como todos sabemos, lo que no se puede medir no se puede cambiar. En un blog anterior les contábamos de un estudio del BID que incluía una recolección piloto de indicadores para medir varias dimensiones de la brecha de género en ciencia, tecnología e innovación (CTI). Este artículo presenta algunos de los principales resultados de esta recolección de indicadores armonizados realizada en varios países de América Latina y el Caribe (Chile, Colombia, México y Panamá), lo que nos permite empezar a ofrecer algunas respuestas.


Brechas de género en ciencia: baja presencia y obstáculos para crecer 

Por un lado, la situación puede parecer alentadora: la tasa de participación femenina en estudios universitarios en los campos STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) sigue progresando, en particular a nivel de posgrados. Hoy día, las mujeres constituyen alrededor del 30% de las matrículas universitarias a nivel terciario y alrededor del 40% a nivel de doctorado en los países considerados. 

Sin embargo, si profundizamos el análisis, el cuadro no parece tan positivo, ya que la presencia femenina está concentrada en algunas disciplinas, tales como las ciencias naturales. En otras disciplinas como informática, la participación baja drásticamente. En Chile, menos del 15% de los matriculados en doctorados de ciencias informáticas son mujeres. En Colombia, las mujeres son mayoría en la investigación relacionada a medicina y salud, pero claramente minoría (menos de un tercio) en áreas como ingeniería y tecnología, ciencias exactas y naturales, y ciencias agrícolas. 

Además, cuando seguimos la trayectoria profesional de estas mujeres, encontramos clara evidencia de las dificultades encontradas por las mujeres en alcanzar los puestos de jerarquía (techo de cristal) en el ámbito académico. Por ejemplo, datos de Chile muestran que por cada docente universitaria mujer son tres los docentes varones, lo cual refuerza los estereotipos sobre la “masculinización” de ciertas disciplinas. Estos desequilibrios se observan también en los puestos de liderazgo de las instituciones universitarias, como los de rector, presidente o canciller. En Panamá sólo 30% de tales puestos son ocupados por mujeres, y en Chile menos del 5%. Si estos datos demuestran la existencia de cuellos de botellas en el ámbito universitario, la situación de las mujeres investigadoras en las empresas aparece aun peor.


América Latina: pocas investigadoras en empresas, pocas inventoras 

Si bien más del 40% del total de los investigadores en América Latina son mujeres (proporción más alta que en casi todas las regiones del mundo), en el sector empresarial este porcentaje es sensiblemente menor. Considerando los países participantes en la recolección piloto del BID, observamos que en el sector empresarial el porcentaje de mujeres investigadoras varía entre el 18% y el 28%, mientras que en los otros sectores (gobierno, universidades, ONG) este porcentaje está entre el 33% y el 40%. 

En particular, se puede notar que las mujeres a menudo terminan estudios en ciencia y tecnología, pero que no siempre logran continuar su trayectoria profesional en esta área, o avanzar al mismo ritmo y a los mismos niveles de jerarquía que los hombres. Por ejemplo, datos de México muestran que, considerando las ocupaciones laborales relacionadas a ciencias e ingeniería, solo el 17% de los puestos de nivel alto y el 6% de los de nivel medio son ocupados por mujeres, aunque el porcentaje de mujeres en la matrícula universitaria de estas disciplinas alcanza casi el 30% en el país. Además, la brecha salarial es claramente visible: en Chile los sueldos promedios de los hombres en ocupaciones de ciencia y tecnología son casi 50% mayores que los de las mujeres. Es importante notar que esta cifra es incluso más alta que la brecha salarial total, que es de un 46%. 

Estas brechas se reflejan también en la medición de los resultados de innovación. Si consideramos las publicaciones académicas, coherentemente con la cuota de investigadoras, en Chile, Colombia y México alrededor del 40% de los autores de revistas científicas son mujeres. Este porcentaje es similar al de Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, si pasamos a medir las patentes registradas en la Organizaación Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), las mujeres representan solo el 20% de los inventores de la región, y dos de cada tres patentes no incluyen a ninguna mujer entre los inventores. De hecho, solo entre el 20 y el 30% de las patentes solicitadas en los países incluidos en el estudio, son el resultado del esfuerzo de equipos donde participaron científicos de ambos sexos.

Teniendo en cuenta que hay amplia evidencia de las ventajas de la diversidad en el desempeño de grupos en las empresas y en los resultados científicos, se puede decir que estamos perdiendo una gran ocasión. De hecho, datos recolectados de Colombia muestran que aquellas empresas con un alto nivel de paridad de género tienen tasas de innovación cinco veces más altas que las demás. 

Este estudio sirvió para generar nueva evidencia de la persistencia de las brechas de género en CTI en América Latina, pero también para demostrar la factibilidad de llevar a cabo recolecciones de indicadores de manera armonizada. Aunque las formas más directas de discriminación hacia las mujeres en CTI han ido disminuyendo, se mantienen barreras tanto en la participación de mujeres en sectores específicos (en particular ingenierías e informática) como en la progresión de carrera. Descarga el estudio y lee sus resultados en detalle. 

Producir datos e indicadores confiables y comparables es un paso imprescindible, y en conjunto con el fortalecimiento de la perspectiva de género en el diseño de políticas de CTI, pueden hacer que estas brechas se cierren más rápidamente. 

No aprovechar plenamente el talento científico y tecnológico de las mujeres latinoamericanas tiene sus costos. Un mayor protagonismo femenino significa mejores resultados científicos y más innovación para contribuir al desarrollo de la región.

FUENTE: https://wiconnect3.iadb.org


Fecha: 29 de Junio de 2018
Lugar: Colombia
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